jueves, 1 de septiembre de 2011

Mi primer rollo homosexual

Tengo una compañera de trabajo soñada. 
Es como una amiga del colegio, no es lo mismo si no esta y es decepcionante saber que no va a venir, contar con esa información de antemano no es un alivio, durante las primeras dos horas esperas que por esas casualidades de la vida decida ir a trabajar en lugar de hacer eso tan importante que tenia que hacer, cuando volves a la realidad se te caen los hombros.
Nos llevamos simplemente bien, con naturalidad, risas, confidencias, cigarrillos, charlas sexuales y secreto en reunión es de mala educación. Me hace masajes en el almuerzo, me toca el pelo cuando va al baño y nos miramos por detrás de los hombros en momentos que buscamos complicidad. Me gusta pararme al lado de su computadora mientras preparo te para ambas. Y a ella también le gusta. 
Solemos escaparnos con excusas idiotas, totalmente improvisadas y carentes de sentido. Y cuando lo logramos nos tomamos unos buenos minutos para fumarnos un cigarrillo al sol. En momentos así me gusta tirarme en el pasto, que juegue con mi pelo pelirrojo al sol y me acaricie los brazos blancos mientras cierro los ojos.
Pero soy responsable y se que tenemos que volver, entonces siempre volvemos sabiendo que se repetirá a la salida. 


Hace tres días me corte el flequillo, ya no podía ver, el pelo se estaba metiendo prácticamente en mi cerebro y un ataque de furia me lo corte. Nunca es buena idea hacer las cosas en caliente. Mi jefa me dijo que tenia cara de drogadicta (lo cual es cierto) y mi viejo de petera (literales puntos suspensivos). Asi que como mujer que soy me acompleje, obvio. De repente el flequillo y mi cara de drogadicta petera se habían convertido en mi realidad y lo que es aun peor: todavía no confirmo que no me guste. 
Pero ese día no lo estaba tomando particularmente bien, menos aun después de que otra compañera del trabajo me dice "Rocio, no te cortes mas el flequillo!". Obvio que no me lo voy a cortar mas, ya no hay nada por cortar pelotuda. 
Asi que salí refunfuñando y buscando un pucho en la cartera con mi digamosle amiga atrás. 
Ya en la esquina lo único que quería era prenderme el maldito cigarrillo y disparar mierda contra mi jefa como tanto nos gusta hacerlo. Al recordar los hechos de la mañana, recordamos, como que no, a mi flequillo.
"No te queda nada mal" me dijo ella, "Andate a cagar" le digo yo. De repente me mira, digo, ME MIRA y me repite que no me queda mal. Se me acerca, lo toca. La mano se le cae por mi cara. Yo me quedo tiesa porque nunca se cuando la estoy flasheando de verdad. 
Mas rápido que un parpadeo, de repente tenia su boca dentro de la mía. Su lengua rozo la mía, la aparte. Comienzo a mirar en los costados... Ahora lo entiendo todo! 
Me rasco la nuca, quizás deseando que toda esa sensación se defina. Busco palabras, no las encuentro, la miro, me esta mirando. "Que carajo boluda? Creo que la flasheaste un poco, o sea todo bien, pero no estoy en ese plan a menos de momento". Ahora ella mira a los costados. Me siento mal por hacerla sentir mal, quiero abrazarla pero termino tocándole el pelo, diciéndole que estaba todo bien igual. Ella me dice que soy tantas cosas que no puede describir, que no sabe que hacer con eso. Le doy la mano, la reconforto, hasta se siente bien. La miro y me mira, le sonrío, se ilumina automáticamente. 


Ha de ser hermoso mi primer rollo homosexual.

5 comentarios:

  1. aplausos!
    la historia de mi vida!


    (lo escrito, no lo contado. you know)

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  2. wooooo, cómo seguirá eso?
    Suerte, y que pase lo que tenga que pasar, je

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  3. Buena historia, mejor que las que inventa Telefe. Sigue así

    Asi mucho que no me pasaba, saludos

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  4. sabés contar todas las cosas de la vida muy bien, sos genial. Quiero que leas un cuento largo porque las personas no quieren leer cosas largas. un beso

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