sábado, 10 de septiembre de 2011

La peluqueria

Me deje convencer de que mi pelo sin color y sin forma necesitaba ayuda profesional. No solo eso, sino que ademas el lugar no podía ser una que me encontrara tras una puerta escondida en un pasillo, por ende tendria que poner unos billetes mas de lo que a mi me caeria en gracia, pero asi y todo, accedi a ir a la peluquería por primera vez en once años.


Me levante temprano, me duche y me prendi un porro. Escuche Sumo todo el camino idealizando el momento en que saliera como modelo de una publicidad de Pantene... que escucha Sumo.
El revestimiento de la peluqueria se veia elegante, incluso me saque los lentes de sol para poder verlo mejor. De arriba a abajo y de un costado al otro, chiflo al aire, me saco los auriculares y adentro.
Lo primero que note es que todos tenian peinados extrafalarios un viernes a las once de la mañana. Pensando en si realmente es necesario o si es un simple truco de marketin me dirigi a la Madame que tenia el pelo rojo lleno de rayos y centellas y le sonrei. No tenia idea que hacer en ese lugar, no saber como manejarme no es algo a lo que este muy acostumbrada y realmente me pone de malas. La muy puta no me devolvio el saludo y se me quedo mirando. Me ergui porque en ese momento me entere como venia la mano, menos mal que me habia vestido para la ocasion. ¿Porque siempre tengo que tener mala onda con alguien?
Me pregunto que me iba a hacer. "¿Te tengo que decir ahora? Pensaba que era mas espontaneo, que me sentaban e ideabamos un plan o algo asi" le dije. Ella me respondio que no, que tenia que decirle en ese mismo momento. Ah ok, copado.
Corte y tintura le dije yo en lo que crei que fueron diez minutos en los que no podia destravar mi lengua seca de marihuana y el cerebro aturdido por Ricky Martin que estaba cantando en ese mismo desde los parlantes del techo. "Sentate por allá que en seguida te llamamos". Me sente en un sillon blanco y observe alrededor. Habia una señora esperando, rondando los cincuenta años, un carre rubio y uñas esculpidas. Leia la revista Gente y le alcanzaron un cafe. Le preguntaron si queria con azucar o edulcorante. Edulcorante, me adelante a sus palabras. Se aproximo a la punta a tomar su café y perdí interés en ella. Comenzaba a impacientarme, ¿Cuanto tiempo mas tendría que seguir soportando la música de mierda que estábamos escuchando?
No había nadie en ese lugar. Un peluquero con un corte de pelo horrible completaba aburrido crucigramas delante de un espejo. ¿No me podía atender el? Estaba completamente al pedo y yo tambiénhubiésemos hecho un muy buen equipo pero así y todo yo seguía en el sillón blanco sin ponerme los auriculares, actitud  que la Alta me recomendó que no tenga. Mi pierna estaba fuera de si cuando vino la hermana gemela de Tronchatoro teñida de blanco. "Veni" me dijo. Mire a los costados, era para mi. Suspire. "Ok, alla vamos". ¿Porque siempre voy?
Me sentó y me empezó a revisar el pelo. Menos lindo le dije de todo, estaba a punto de levantarme a gritarle que era una gorda de mierda, que quien carajo se creía para criticar así a MI pelo cuando me puso un menú de colores delante de las narices. Me pregunto cual quería. Ninguna de las opciones me gustaba. "Quiero el que tengo pero parejo", "¿En serio? ¿No queres otro mejor?". Creo que le gruñí. Intente poner buena voluntad al asunto y le señale un color y le dije "mira este, ¿ves este? bueno, quiero este mismo pero mas oscuro, una pizca, me entendes lo que te digo?" . Dijo que estaba perfecto y que hacíamos ese. Genial.
Fue a preparar la mezclavolvió y se vengo de mi por tratarla como un bruto mastodonte. Me sentí como en la publicidad del Banco Francés. Que propagandera que estoy, comentario al margen. Me senti humillada, lo único que quería era calentar el rizador que tenia al lado y meterselo literalmente en el ano por hija de puta. 
Me dijo que ahora solo había que esperar cuarenta minutos y después me lo lavarían. ¿CUARENTA MINUTOS? Y que se supone que voy a hacer en ese lugar cuarenta minutos. Le pregunte si podía ir a fumar un pucho afuera y me dijo que no podía salir con la tintura en la cabeza, le dije que por mi estaba bien, que  realmente no me importaba. Me dio un rotundo NO. Sacudí la cabeza y me volví a sentar. Agarre el ipod 
y me dispuse a pasar los cuarenta minutos cuando descubrí la mirada sorprendida de todos ante el volumen de mi música y el vaivén de mis piernas y manos. Ok, eso tampoco iba a ser posible. Tome el celular y llame a Olive para despertarla. Todavía no entiendo como no puede despertarse por sus propios medios. Como yo sabia que pasaría, una llamada desde una distancia de 600 kilómetros tampoco iba a despertarla. La maldije,   necesitaba hablar con alguien que comente conmigo que extraño que era todo aquello.

Lo que paso en esos cuarenta minutos no tiene un segundo de buen material. De repente vino una chica joven con un peinado con trenzas muy ridículo, pero ella era linda, adorable asi que le quedaba bien, pero creo que solo a ella. Me tenia que lavar el pelo, mientras lo hacia le regala un cumplido a mi color de uñas, que nunca había visto un amarillo de ese tono, que donde lo habia conseguido. Me gusto. Senti que contaba con alguien en ese lugar.


En seguidita me llevaron a cortarme el pelo. El del peinado horrible era el "cortador", que me pregunta que quiero. Le digo que quiero lo mismo que ya tengo, que corte una capa y que me haga bien el flequillo porque "lo corte como el orto". El sonrió y empezó a cortar. Tardo una hora. Tres veces me levante ilusionada para que el volviera a sentarme porque quedo un puto mechón mas largo que el otro. "Pero no importa, déjalo así nomas en serio, no pasa nada" le decía yo. Me respondía que no sea ansiosa. Imbécil, esa no es la respuesta correcta a mi anunciado.
Después de que me seco me vi en el espejo por primera vez. ¡LA RECONCHA DE LA LORA!, ese no era el color de pelo. Nadie me pregunto si me gusto, lo cual me molesto porque necesitaba meterle una tijera en el ojo al primero que pase. Con toda la dignidad que me fue capaz, tome mis cosas y fui donde la Madame a pagar.
Me mira, no me sonríe y me pasa mi factura. Quise prenderla fuego pero me contuve y deje que me robe. Que idiota. 
Cuando me estaba yendo me dice que espere, me vuelvo, y me dice "Te pedimos los datos para hacerte una fichita, dale?" y yo le dije "No, porque este lugar es una mierda, no pienso volver". Me miro horrorizada, le levante una ceja y me fui. 

que te den por el orto, tia


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