miércoles, 17 de agosto de 2011

Gane

Mis ojos van de un lado a otro a una velocidad increíble. De un lado a otro, de un lado a otro. Van y vienen, van y vienen. Me marean, me marea ver lo que veo. Pero el mareo se estabiliza y deja lugar a la furia. 
¡Mierda! Me paro y doy mas vueltas de las que se podría creer en treinta y cinco metros cuadrados, el aire se vuelve escaso o me satura, aun no lo decido.


De a poco la siento venir, vino y ya de nada sirve que le pida que por favor no lo haga: ahí esta, se instalo en mi  pecho. Ja, la bronca... que sensación tan real si es que existe la realidad.
Me toma, otra vez. Oscuridad, no puedo ver ni un puto pensamiento positivo, los busco y no los encuentro, ¿un poco de cordura tal vez? Tampoco, estoy sola. 
No otra vez, no lo vas a hacer otra vez. Le grito que se valla, que abandone mi cuerpo en este preciso momento, que se valla bien lejos mio, que no la quiero. Y entonces me pregunta que tan segura estoy de que ella viene y en realidad no vive ahí. ¿Vive ahí? ¿ Acá? ¿Dentro mio? "No hay lugar para las dos" le dije y ella me respondió que no somos dos, que somos una.
Empieza a manifestarse fisicamente: se me cierra la garganta, tengo ganas de vomitar hasta el ultimo espacio vomitable de este mundo, me quedo sin aire, mi respiración se agita, por momentos se va, sin embargo estoy cada vez mas acelerada. Necesito romper algo, las ansias de destrucción se cuelan por mis dedos, quiero romperlo TODO. Un plato... no es suficiente, es un cliché. No me caben los clichés, me gustan las cosas magnificas, pero no puedo romper otra vez los treinta y cinco metros cuadrados. No puedo pero lo hago de todos modos. A medida que vuelan las cosas mi respiración se normaliza, siento mi pulso, mi sangre.
Ya todo esta fuera de lugar, miro la masacre mientras intento volver a mi.
Me acuesto en el piso entre vidrios y libros rotos. Maldita sea, no recuerdo cuando me volví tan retorcida. 


La idea se me instala en la cabeza. "No voy a hacerlo otra vez" le grito y ella me dice algo así como "Dale, te vas a sentir mejor, siempre te sentís mejor después de hacerlo, es tu estado natural". Le creo, tiene razón, siempre me siento mejor después. Necesito una sobredosis que no me deje contarla. Necesito una sobredosis que desconecte mi cerebro, que me saque de este lugar. 
Y cuando tengo a mi alrededor todo lo necesario, todo lo familiarmente necesario, de golpe vuelvo a la "realidad". Dejo de pensar en mi y pienso en los demás y en el estado en que cada uno se pondría. Pienso en como hacer para disimular que perdí la cuenta de cuantos miligramos de droga tengo corriendo por mis venas a la velocidad de la luz.
Lo descarto. Mando yo pedazo de puta, andate de acá.


Y se calma. 
Creo que a veces necesita llamar la atención. Creo que a veces tiene miedo de que la normalidad la desplace.

4 comentarios:

  1. me gusta muchísimo! muy linda tu locura.

    ResponderEliminar
  2. GENIAL TU BLOG! TE INVITO A SEGUIR EL MIO: http://lizardcomic.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  3. me encanto esta entrada!la verdad muy intensa!;)

    te sigo y te espero mi blog!

    Abrazo

    ResponderEliminar
  4. que tipo de droga te tiene tan adicta?

    ResponderEliminar