sábado, 6 de agosto de 2011

¿Donde?

¿Como hace uno para plasmar en ciertas palabras dos millones de sentimientos a los que no puede darle forma y mucho menos definición? Sigo en Córdoba y después de seis meses sin escribir algo medianamente potable y consumible para el deleite del lector promedio, estoy acá de nuevo, escribiendo. Acá, en Word, en cuadernos, papeles grandes y servilletas. ¿Que paso? ¿Cuando volvió? Y lo mejor de todo... cuando volvió mejorada? porque así volvió. Lo juro por mi colección de stickers (si es que los coleccionara). 


Marialau, en su afán de convencerme de que este es mi verdadero hogar no hace mas que repetir que el aire o el cuarteto me inspira. Me daría terror pensar que esta en lo cierto y no por el hecho de encontrar mi lugar en el mundo, sino que una mudanza significaría algo mas que un cambio de casa y de ciudad. Significaría entre otras cosas que dejaría atrás, aplazar aun mas mis encuentros ya de por si esporádicos con los Contempomi... Y los quiero tanto! Tanto que la idea de verlos dos veces al año en lugar de tres me hace llorar y correrme el maquillaje. Entonces cuando el ojo me empieza a arder, me enojo, me seco las lagrimas que cayeron por mi cara ahora marmolada y pienso con furia que ninguno de ellos se detendría de hacer lo que quiera hacer por miedo a vernos menos. Claro, porque ahora casi todos tienen pibitos y la emoción de una hermana menor se les paso la primera vez que me cague encima. Si leen esto y se lo que leerán, (Milton, Ernes, Henry probablemente, hasta incluso la Gotica) VALLASEN A LA MISMISIMA MIERDA!! Ya no me interesan. (Mentira, perdón, brote psicótico. Los amo incontrolablemente, nos vemos el fin de semana)


Una vez llorado y procesado el tema de los Contempomi, salgo al balcón y miro la misma vista que vi durante siete días pensando que era mi vista diaria desde que nací. Tengo la extraña sensación de que esta es mi realidad y que no hay nada esperándome allá. Ni siquiera mi casa. Aunque espero que este, todas mis cosas siguen estando allá, entre ellas mi colección de stickers. 
Vuelvo del balcón y me asomo para ver a Marialau dormir y compruebo, una vez mas, que duerme en diagonal, que me roba frazada y que Babo le cae bien cuando tiene los ojos cerrados. De hecho, mirándola en este momento, ella parece su dueña. Las apariencias engañan... si se la dejara probablemente la prendería fuego ni bien pisara la puerta de calle. No, no se la dejaría ni de sobredosis. Se la dejaría a la única persona que esta dispuesta a tocarla, abrazarla e incluso buscarla en esos raros momentos que logra escapar de mis garras, aun cuando los colores ya no se distinguen por la suciedad, pero tampoco. No podría dejarla, eso significaría meses de insomnio y preocupación extrema. Que se detenga la vida misma el día que Babo se valla de mi lado. 


¿A que viene todo esto? ¿Porque escribo puntos suspensivos cuando quiero escribir otra cosa? ¿Pero que? Nada en especial supongo. Simplemente estoy cayendo en la realidad de que esta no es mi realidad. Pero sabe Winnie Pooh que me encanta. 
La misión "Que Roco viva en Córdoba" esta saliendo a las mil maravillas gracias al granito que aporto cada uno. Marialau ha organizado los fines de semana futuros de una forma por demás atrayente y colabora pidiéndole a cualquiera que pase por al lado que se prenda a la misión. Entonces escucho a Cata que proponer autitos chocadores todos los domingos del año y preguntar si me gusta la ciudad, a Cris devenido en guía turistico mostrando los mil deleites de las sierras y sacando fotos de departamentos en alquiler para guardar números de teléfono y Miss Rulitos que organiza lecturas diarias de libros de cualquier índole para comenzar con su entrenamiento literario. Todos se ofrecen a ayudar con la mudanza, MariaL me ofrece su departamento entero libre de impuestos para sobrevivir los primeros meses que sin duda serian los mas difíciles. La predispocion esta, y eso suele ser lo mas difícil de encontrar. Debo admitir que resulta por demás halagador y hasta emotivo esta encrucijada. Me conmueve si. Hasta las lagrimas que odio.


La decisión no es fácil, pensarlo es aun peor. Escribirlo sin embargo lo hace real. Y el pasaje que indica que me quedan veinticuatro horas en este lugar lo hace terrorífico. Porque, gente, yo no me quiero ir de acá.


Al fin de cuentas soy mas maleable que la porcelana fría.

6 comentarios:

  1. TU lugar es donde VOS estés, no hay muchas cuentas más que hacer.
    Mucha alegría en Córdoba eh :)
    Cuidate!
    Nos vemos pronto!

    ResponderEliminar
  2. Aaaah! inveitable pensar en este tema
    http://www.youtube.com/watch?v=u8YGE8_rEk8

    Si lo escuchas no volves mas para CABA hahhaha

    ResponderEliminar
  3. Creo que elegí el peor momento para hacerte ese comentario nostálgico, y novedoso en mi.
    Y también creo que tu lugar es donde vos estés y que los vínculos fuertes y verdaderos no se pierden por más que estés acá, en Córdoba o en Alemania.
    Sabes perfectamente que el día que tenga esta oportunidad que estas teniendo vos me subo al primer avión sin pensarlo. Al fin y al cabo cada uno es dueño de su propia vida y tarde o temprano termina teniendo una nueva familia; ni más ni menos importante, simplemente otra. La vida es efímera, los padres no van a estar para siempre, los hermanos se distancian, es una cuestión casi Darwiniana.

    Preferís quedarte en Macris Aires arrepintiéndote, mirándonos con cierto resentimiento y preguntadote si valió la pena; o irte, extrañarnos mucho y ser feliz?

    Aaah, ni lo dudes, después de todos somos solo una manada de fumones!
    Además no me vendría mal tener un alojamiento en Córdoba!

    ResponderEliminar
  4. "Aaah, ni lo dudes, después de todos somos solo una manada de fumones!
    Además no me vendría mal tener un alojamiento en Córdoba!"
    JAJAJA me encanta leerte y también a los que comentan. Opino como ese comentario, es tan lindo Córdoba! Animate.

    ResponderEliminar