jueves, 4 de marzo de 2010

La casita de te

Tal vez no sea la indicada para contar esto, pero debe ser que ya lo escuche tantas veces, que de alguna forma necesito trasmitirles a ustedes la patetiques de ese día.


Después de recorrer una larga travesía de ripios, llegamos a Gaiman, donde Lady Di tomaba el te cuando visitaba la Patagonia Argentina. Elegimos una linda casita de te: una reja, una camino de piedras rodeado de flores y una casa de ladrillos. Adjunto una foto que asombrosamente encontre en google.




Llegamos, de por si, lo bastante llenos de tierra como para que nos invitaramos a retirarnos, pero en vez de eso, fuimos bien recibidas por una veinteañera que era victima de una quimioterapia.
Elegimos una mesa alejada de la gente, y no sentamos, pedimos te para cuatros personas, aun sabiendo que era innecesario, ya que la Gotica no solia comer demasiado por aquel entonces y yo soy lo suficiente asquerosa con la comida como para preguntar cada dos minutos "Esto que tiene aca es fruta o que?" y temia una represaria de mi padre.
Pero como el te me gusta mucho, tome, y mas de una taza.
Al empezar a chusmear el lugar no pudimos evitar comentar (en una charla de mujeres que excluia a padre) , la poco combinada música zen, los muñecos tipo gallegos, los platos con pinturas antiguas que habia en las paredes. Todo esto sin nombrar el ponchito tejido a mano de las teteras, el mantel de encaje blanco, y las teorías de que porque la moza se sometía a quimioterapia.


Mientras me servia mi cuarta taza de te, veo a mi hermana la Hippie protagonizando una imagen terrible: sudaba como jabalí en celo, engullía tortas y te sin parar recordándonos lo tiernos que son los hamsters cuando comen y lloraba desconsoladamente.


Rocket: Boluda! ¿que pasa? ¿porque lloras?
La Hippie (atragantada de torta) : Por nada...
Rocket: Pero estas llorando! ¿te duele algo?
La Hippie: No...
Rocket: Te peleaste con Beto?
La Hippie: No Rocío...
Rocket: ¿Pero que pasa entonces?
Padre: DÉJATE DE ROMPER LAS PELOTAS ROCÍO!!!


Me largue a llorar, sistemáticamente. 
Me mordí los labios dos segundos, fue lo mas que aguante. Y comencé a engullir te y torta, sudando como mi hermana mayor.
La hippie lloraba, yo lloraba. Padre se mostraba molesto y La Gótica miraba la escena tentada.
Hasta que el cd de música zen se revelo ante el lugar y se rayo. 
Yo la mire a La Hippie, La Hippie me miro, juntas miramos a La Gótica y las tres estallamos en carcajadas. Padre estallo en enojo, literalmente le tiro plata a la mas pequeña y salio de la casa de te.


Ninguna podía hablar, no podíamos dejar de reírnos por el repentino rayamiento del cd y de Padre, cuando de repente, lo vemos volver a entrar al establecimiento.
Nos arrepentimos de habernos quedado tres minutos riéndonos y de no haber pedido la cuenta, ya que esa, creíamos, era la causa de la vuelta de nuestro progenitor.
Pero, en vez de dirigirse hacia nosotras, se dirigió a la paciente quimiterapeutica:


- Discúlpame, me podrías abrir la reja que esta cerrada con llave por favor?
- Si, señor...


Arde Troya
Si intentara explicar cuan tentadas estabamos en ese momento, me quedaria muy corta.


Decidimos pagar, y salir.
Pusimos tan nerviosa a la camarera que no encontraba la llave correcta entre el manojo que tenia. En vista de la obvia situación, intento romper el hielo con frases tontas sobre llaves que ninguno de los cuatro escucho.


El auto nunca estuvo tan callado, ni el viaje jamas fue tan largo.
Cuando por fin llegamos al hotel, La Hippie, La Gótica y yo salimos del auto, y para nuestro asombro, Padre arranco el auto nuevamente y lo vimos perderse entre las calles Chubutenses.


Esa noche no cenamos, pero comentamos y reímos lo suficiente.
De mas esta decir que cuando Padre volvió (hasta el día de hoy no sabemos de donde), nos ganamos un Oscar mental a "Mejor Actuación de Dormidas".

2 comentarios:

  1. ¿Y por qué lloraron?
    Pucha, que ganas de té.

    ResponderEliminar
  2. Muy linda capacidad de describir losmomentos
    Saludos desde el oeste del latoso sarmiento!

    ResponderEliminar