jueves, 8 de octubre de 2009

El aire puro fuera de la sociedad

Me inserte en la sociedad. Después de dos entrevistas laborales fallidas por ataques de pánicos previos, lo supere, respire profundo y me metí en esta burbuja de mierda. De mierda digo yo porque me niego, me reuso a seguir a la masa... y la masa trabaja.
Soy parte de la masa, listo. Trabajo. Madrugo, desayuno tan dormida que ni se que tomo, me visto como una virga (sin ofender) recorro el mismo camino de lunes a viernes a las siete de la mañana con The Magic Numbers en los oídos. Trabajo y me pagan. Pero cuando gastarlo? cuando gastar lo que gano si estoy todo el día trabajando? Ese es el problema de la masa que jamas entendí...
En fin, no iba a hablar de esto. Ayer, caí en la cuenta y tuve mi primer crisis laboral. Llore en el trabajo porque estaba cansada, tenia sueño y mil cosas para hacer, sin agregar que a todo esto, algunos aspectos de mi vida personal pendían de un hilo que creo que termino por romperse.
Mientras todos corrían para ver que me aquejaba y me traían agua, pañuelos descartarbles, algunos me abrazaban, yo luchaba internamente con mi vergüenza, el poco poder para dejar de llorar y las ganas de gritar a los cuatro vientos que no me gusta que me abrasen cuando estoy mal.
Cuando termine mi horario laboral, no pude hacer otra cosa que dirigirme a la casa de Petit, que ya estaba avisada de mi estado anímico. Y llegue y me encontré con que la Alta también estaba ahí. Abrazo por dos, no grite internamente.
La Alta y la Petit son dos personajes increíbles. Entre las tres formamos (como odia decir petit), justamente un trio de raritas.
Algunos pueden pensar que nos agrupamos por afinidad, que tenemos mas cosas en común entre nosotras que con el resto del mundo. Pues no, se equivocan totalmente.
Somos tres personas totalmente distintas. GRACIAS A DIOS.

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