lunes, 7 de septiembre de 2009

Asociacion de buenos vecinos


Mis adoradisimos abuelos me depositaron, con el mayor cariño del mundo, de nuevo en mi departamento de independizacion.
Traía conmigo bolsas de ropa limpia, packs de Coca Cola Ligth, otro de leche, una caja entera de Puré Chef, dos kilos de medallones de pollo, y un termo tanque, para la nueva casa de mi "mama".
Imposible subir todo en un viaje, hasta mi obstinación me decía que era imposible.
De a poquito y con enojo, abarque todo lo que pudieron mis brazos y subí, y baje y subí con nuevas bolsas, y volví a bajar, para subir con cajas... Cuando me mude tenia menos cosas...
Mientras el otro obstinado de mi abuelo (es gallego, se sabe entender) llevaba hasta la escalera principal mi pack de Coca Cola, se aproximo un nene lindo, un nene lindo de unos 20 años y pico.
Muy amablemente se ofreció a llevar mi pack hasta el ascensor, para que mi ochentón abuelo descanse sus cansadas rodillas y vuelva al auto.
Comenzaron una pelea amistosa para ver quien cargaba mi pack.
Yo, mientras tanto, miraba petrificada la escena desde afuera del ascensor.
Gano el mas joven, obviamente, esto es supervivencia pura.

Mi abuelo volvió al auto, yo recobre la postura, y mi vecino (nuevo, obviamente, en tres años jamas lo había visto) me regalo una sonrisa y una incitación para entrar al ascensor.
Entre, con las cajas en mano y el, con el pack en mano. Nunca había visto tantas manos ocupadas en un momento tan oportuno.
Me pregunto a que piso iba, balbucee un innentendible "dos" y me sonrió de nuevo, como diciendome "no te entiendo vecina!", me aclare la voz y repetí "Dos, dos.. voy al dos".
Que puta manía la mía de repetir cuando estoy tentada.

El trayecto jamas me pareció tan corto, espero que el haya pensado lo mismo, ocho Coca Colas amontonadas en un plástico ultra resistente no son livianas para NADIE.

Me acompaño hasta la puerta, mientras yo rogaba que se fuera antes de abrir la puerta para que le sea imposible ver el caos detrás de la llave.
Que conexion! Dejo el pack y tuvimos la charla mas... (no encuentro adjetivo) del mundo:

"Bueno.."
"Bueno... Gracias! No era necesario"
"Era imposible que puedas levantar eso"
"Yo podía, lo que pasa es que mi abuelo no me cree.. Disculpa, es gallego"
" Si, me di cuenta (sonrisaaaaa), si no fuera por tu cara y tu voz, pensaría que vos también lo sos"

Sonrió de vuelta y se fue.
Tarde un minuto en encontrar la llave, que tenia en la mano y abrir la puerta.
Deje el famoso pack y volví a bajar.

Era el turno de lo peor: EL TERMO TANQUE
No eran los kilos, era su anatomía cilíndrica la que dificultaba la tarea.
El muy gallego empezó a discutir que podía llevarlo.
Yo gritaba que podía sola, el gritaba que el también podía.
Ese hombre tiene el poder de sacarme como ningún ex.

Otro nuevo vecino que aparece de la nada, cargado ya con cajas, corrió al sillón a dejar sus cajas, y volvió a correr a donde, mi abuelo y yo, nos disputabamos el termo tanque.
Yo ya había ganado la disputa de "Quien puede mas" y tenia el cilíndrico en mi poder.
Solo dijo "Espera" y agarro un extremo, para compartir la fuerza, fuimos hasta el ascensor, mientras le pedía a su amigo que lo abriera, para despejarnos el camino totalmente.
Mientras seguía con mi cantareta del "Yo podía sola..", el, jadeante dijo "JA! Ahora me ayudas con las cajas!". Sonreí. No sabia que decir.

Dejamos el TT, y le dije "Bueno, te ayudo con las cajas" y me dijo "Jajaja, no, por favor!". Me cerro la puerta del ascensor en la cara para terminar con el asunto.
Le grite un "GRACIAS!" mientras iba cuesta arriba.

Como cambian las cosas, no?
Cuando me mude, hicieron una junta de consorcio para echarme del edificio y ahora! Ahora me ayudan.
Mejore yo?
Se adaptaron ellos?
O solo me ayudaron unos gritos y un par de tetas?
Que misterio..

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